La biblioteca más grande del mundo

wang-niandong6
Ilustración de Wang Niandong

Estamos en la biblioteca más grande del mundo. Un beso descansa en nuestro paladar y finalmente se filtra dentro de nuestra alma, las lenguas, antiguas, caníbales, se entrelazan como esas historias eróticas y tristes. Estamos tan cansados pero los besos nos resucitan de nosotros mismos, nos levantamos desde nuestro cadáver, entre libros, para vivir, para por fin vivir. Mi mano izquierda en tu cintura, mi mano derecha apretando tu cuello mientras te muerdo los labios hasta hacerlos sangrar. Te quito los pantalones y traes una tanga roja, unas zapatillas negras. Te tumbas en el suelo, lees algún libro, al azar. Prendes un cigarrillo, yo desde lejos me saco el pene del pantalón y comienzo a masturbarme, frente a ti, veo tus labios al sacar el humo, las gotas de sangre, tus piernas, por siempre tus piernas y tus pies en tacones altísimos, observo tu escote pronunciado, la belleza de tu sombra, la perfección de tu espíritu libertino. Me masturbo viéndote, deseándote y eso me pone la verga tan dura, está gruesa y potente, ves lo dura que se va poniendo entre mis dedos cuando la sacudo para ti. Sigues fumando, de vez en vez volteas a verme y de vez en vez volteas a ver el libro, así en calzones y fumando me pareces la mujer más excitante del mundo.

Ven, te llamo con la mirada, con cada célula de mi cuerpo. Imagino pequeños dioses suicidándose en tu sangre, caminas coqueta, segura, sujetas mi verga y continuas con la labor de masturbarme mientras tus dientes torturan mis labios y mi cuello, mis orejas y mis hombros. A su vez beso tu cuello, lo lamo como si fuera un delicioso caramelo. Te inclinas y metes mi verga en tus labios rojos, la chupas completa, haciendo tenues espirales con tu lengua del glande hasta los testículos. Es delicioso sentir(te) así, con tu boquita pecadora mamando sin descansar, chupando como si se tratara de tu alimento más delicioso, me gusta mirarte a los ojos, sujetarte del cabello y metértela hasta la garganta, sentir tu saliva bautizando mi lascivia. Me encantas, me encantas cuando te pones puta, traviesa, despabilada, libertina. Con nadie siento tanto placer como contigo, lo digo, lo pienso. Veo el lomo de los libros, paso mis manos por sus letras, mientras me la mamas. Sacas tu blusa y tu sostén, entonces quedan al descubierto tus hermosos senos. A lo lejos suena New Level de Pantera. No sé ni me interesa si estamos solos en esta biblioteca. Sólo quiero disfrutar del placer de tu presencia todo el tiempo posible, por eso cuando estoy a punto de venirme me freno y te pongo de pie para esta vez tumbarme yo a tus pies y besar tus tacones, tus pantorrillas. Besar tus piernas, besaría mil veces tus piernas, lo sabes, tus muslos. Bajar tu tanga roja de encaje para lamer tu vulva, besar tus labios vaginales, meter mi lengua traviesa, aferrarme a tus nalgas mientras clavo mi lengua y mi nariz en tu sexo, acariciando, jugando con tu clítoris. Me gusta sentir tu humedad, lo caliente que te pones; esta vez eres tú la que pasa sus uñas largas por el lomo de los libros mientras te la mamo como si no hubiera mañana, aumentando el ritmo a medida que aumenta la humedad, jugando con las sensaciones, metiendo también los dedos, combinando lengua y dedos, mientras recorres los libros, los hueles, los acaricias y gimes, gimes cada vez más fuerte. Estamos en la biblioteca más grande del mundo y no nos interesa si nos escuchan coger; el placer es el que gobierna nuestras células, nuestros impulsos.

Suena Hollow de Pantera cuando me tiendo en el suelo para que me montes, mi verga dentro de ti es la sensación más delirante, mueves tus caderas al ritmo de la música, tus tetas en un hipnotizo vaivén me excitan más que nunca; acaricio tus piernas, te atraigo de las nalgas. El placer es tanto que quiero que sea infinito. Te pones más agresiva a medida que la canción se pone más agresiva, te mueves con lujuria y profesionalismo, haciendo que mi verga cada vez se ponga más gruesa dentro de ti, a punto de estallar. Acerco mi boca a tus pechos para meter tus pezones dentro, los lamo, los muerdo, me encanta el sabor de tus pezones, de tus senos, los beso una y mil veces, los muerdo, los mordería mil veces, lo sabes, me encantan tus senos perfectos, a la medida exacta de mi lujuria, de mi antojo. Te pongo en cuatro, en medio de los estantes de la biblioteca más grande del mundo, y te penetro sin piedad ni remordimiento. No me interesa nadie más, sólo ver mi verga contra tu culo hace que pequeños demonios dancen en mi sangre. Así, cogiéndote así, con tu tanga en las rodillas y tus tacones altos y en cuatro, me pareces la mujer más hermosa del mundo. La visión de tu espalda me hace enloquecer, eres hermosa de todas partes del cuerpo, eres perfecta, lo digo, lo pienso, te penetro enloquecido, sudo, te escucho gemir, aprietas los dientes, muerdes tus labios. No puedo contenerme más. Me pongo frente a tu cara, me masturbo y me corro en tu rostro y en tus tetas, dejo pequeñas estelas de semen goteando de tus pezones duros.

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