Paso atrás

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Todo ejercicio literario es remover cadáveres, jugar con huesos podridos, con greñas y uñas que no dejan de crecer. Leer es diseccionar cuerpos, desfignificar y resignificar cada oración y, en última instancia, cada palabra. Habitar violentamente el lenguaje. Escribir es llenarse las manos de sangre; meter las manos en una pila de libros como si se tratase de las entrañas de un extraño. Todo ejercicio literario es neurótico, esquizofrénico, enfermo. La literatura enferma, enferma placenteramente, lo acepto, pero cuando uno se deja caer en picada en su abismo, duele, simplemente duele. Buscar la metáfora como un cazador, oler la herida, distinguir la huella, educar el oído, tener la paciencia de una pulga que espera durante años para saltar al pelo correcto. También es abandono. A veces, como en el boxeo, es dar un paso atrás para lastimar, salvajemente, al adversario.

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