A favor de los cultos

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Hay muchas personas que critican a aquellos que tienen una opinión acerca de todo. Y está bien, ambas posturas tienen razón. Está el típico intelectual que al soltar su verborrea siente dentro de sí una superioridad respecto a los especialistas, que sólo conocen específicamente un tema. O está el especialista que, como si fuera el guardián de un fuerte patético, se afrenta de cualquier opinión que venga desde afuera a su disciplina. La solución más simple es decir que el intelectual opina para mejorar aquello de lo que opina, que busca puentes de diálogo y comunidad, pero no, sabemos que toda incisión es violenta, al zambullirnos en aguas desconocidas es probable encontrar miles de trabas, entre otras, que alguien se cree dueño del océano.
Vivimos una época en que la apatía reina; la apatía respecto del propio conocimiento. Pero también las condiciones son propicias para tener intereses múltiples. Ese es mi caso. Yo estudié la carrera de filosofía, pero leo literatura desde los once años que empecé a sentir dolor en mis huesos y me fue imposible seguir en el ámbito deportivo. Ahora soy un gordo lector, pero, por ejemplo, nunca me ha dejado de fascinar el fútbol ni las artes marciales mixtas o la lucha libre. ¿Soy especialista en deportes? No, ¿puedo opinar sobre deportes? Sí. El ámbito científico de repente se cierra mucho, se sienten los poseedores del santo grial o, contradicción entre contradicciones, de la piedra filosófica. ¿Por qué no puede un filósofo opinar sobre la física cuántica? Deleuze, en la entrevista/diccionario que le hicieron, opinaba que cualquier persona puede leer filosofía a condición de que no trate hacer una lectura filosófica de la filosofía. Esto parece un trabalenguas, pero no lo es. Deleuze continúa y pone de ejemplo el que un campesino se sienta estremecido por una pintura. ¿Se puede? Claro que se puede, un campesino no necesita saber nada de combinación de colores ni de técnicas de pintura para que una obra le estremezca o no. ¿Entonces qué significa hacer una lectura no filosófica de la filosofía? Significa que uno puede leer un libro de filosofía y disfrutarlo (si fuera posible) pero siempre teniendo en cuenta que el disfrute viene desde nuestro ámbito; un filósofo, al contrario, tiene que hacer una lectura que conecte los conceptos nuevos, recién leídos, con los conceptos viejos, ya leídos con anterioridad y procurar, a través de la comparación, crear conceptos nuevos (que es el fin último de la filosofía, para Deleuze.) Siguiendo esta misma lógica, el filósofo está autorizado a hacer una lectura no científica de la ciencia; el filósofo puede, en cambio, hacer una lectura filosófica de la ciencia, de la pintura, de la música, de la poesía.
Los sabelotodo caen mal porque desenmascaran la ignorancia ajena y, pese a los discursos de los estúpidos traten de demostrar su supremacía, la mayoría de las personas aún tiene cierta vergüenza de ser tan ignorante. ¿Cuál es la defensa del ignorante? Atacar al que sabe más que él, en lugar de él mismo cultivarse. Es cierto que el hombre culto, en ocasiones, demuestra una arrogancia insoportable, pero también es cierto que, de acuerdo a los cánones de la actualidad, tiene justificada su arrogancia. En otro tiempo habría bastado la fuerza física o la habilidad para cazar, hoy en día es la capacidad de leer y entender libros; es triste, pero es verdad. Es una gran época para los cuatro ojos (los que son cuatro ojos de leer libros y no por una moda hipster.) ¿Quién es más culto? ¿El filósofo que lee ciencia o el científico que da por descontado a la filosofía? Muchos científicos dicen que la filosofía no es necesaria ya que se tiene una explicación científica del mundo, eso me parece a mí que obedece más a una opinión capitalista y fanática, amén de una extrema ignorancia. ¿Por qué capitalista? La ciencia y la tecnología está al servicio del Dios dinero, más que al servicio de una auténtica liberación ontológica. ¿Fanática? La ciencia es la nueva religión y los científicos los nuevos sacerdotes, con la cantidad de estupidez que eso pueda suponer. Volviendo y cerrando con Deleuze, en su libro ¿Qué es la filosofía?, también nos dice qué no es la filosofía, habla del arte y de la ciencia, sin faltarles al respeto da a cada uno términos y campos de creación específicos. Ahí mismo Deleuze termina con un reto a los científicos, ¿habrá alguno que sepa hacer una distinción tan tolerante y coherente? Yo no lo creo.

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