Del inconveniente de haber nacido, E. M. Cioran

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Lo único que debería enseñársele a los jóvenes es que no hay nada; o casi nada, que esperar de la vida. Pienso en un Cuadro de Desengaños colocado en las escuelas y en el que estarían representadas todas las decepciones reservadas a cada cual.

Este libro, que es una hermosa reedición de Taurus, es en realidad un objeto-fetiche para mí; lo he leído y releído en copias (durante mi tesis), lo he tachado, borrado, cortado, he discutido, aullado; lo he llenado de miles de notas al margen y finalmente, como la víctima del asesino, me he enamorado de él.
Me parece que en las primeras páginas y algunas otras, se nota muchísimo la influencia que Philip Mainländer tiene en E. M. Cioran. Mainländer es un peso pesado de los pesimistas, casi nadie lo menciona como influencia pero es porque piensan que borrando su obra ellos se convierten en originales. Mainländer mató a Dios antes que Nietzsche, descubrió El inconveniente de haber nacido, antes que Cioran e hizo una ontología del suicidio antes que Caraco. Hablo de un tipo recio que decía que tener hijos es lo peor que le puedes hacer a este mundo y que la única manera de que retomes tu verdadera naturaleza y cumplas con tu destino es suicidándote. Lo que es más, Dios se está matando a través de nosotros desde siempre y para siempre.

No corremos hacia la muerte; huimos de la catástrofe del nacimiento. Nos debatimos como sobrevivientes que tratan de olvidarla. El miedo a la muerte no es sino la proyección hacia el futuro de otro miedo que se remonta a nuestro primer momento.

El inconveniente de haber nacido es un libro de aforismos; la obra aforística de E. M. Cioran es muy extensa (aunque también tiene ensayos) que obedece a su aberración por los sistemas cerrados, sistemas absolutos y sistemas fanáticos de sí. En su pelea contra todo lo que se presenta absoluto (pensemos en Hegel) que escriben libros que exponen sistemas de los que es imposible salirse y respirar, Cioran escribe en sentencias cortas que igual se extraen de largos peregrinajes hacia sí mismo y hacia los demás. Al contrario de los que creen que Cioran no les concede cierta sabiduría a los otros, yo opino que simplemente es selectivo de sus amigos. Los amigos de Cioran (salvo dos o tres escritores) eran las prostitutas y los vagabundos: personas que exaltan de manera excepcional su singularidad y su desapego (al menos espiritual) hacia las convenciones sociales.
El libro nos habla de dejar las potencialidades abiertas; para él definirse es, en cierta medida, morir un poco; no se trata de, ya que se tienen hijos, desantenderlos como algunos imbéciles puedan interpretar, se trata de tener conciencia y de pensarlo bien antes de tener hijos, pensar a qué mundo los traemos, y cuántas de nuestras neurosis vamos a heredarles. Es un canto a la Nada, al vacío, que es pura potencia luminosa si hemos de creer en filosofías orientales. De eso hay mucho en E. M. Cioran, así como la influencia de otros moralistas franceses. Pese al título del libro, los aforismos son variopintos y podemos encontrar algunas de las obsesiones ya comunes en la obra del rumano.
En una época donde todos son idólatras del progreso y de la acción; donde todos hacen lo posible e imposible para cambiar al mundo, para imponer sus nuevas religiones científicas y su nuevo fanatismo racional, leer a E. M. Cioran se siente como un sacrilegio y ese es el placer, sensual y fúnebre, de no participar de las buenas conciencias que pueden ser la malas también. Lo único que es insoportable para los sistemas de control, es la Duda, la Indiferencia, la Desfascinación. Lo único que desconcierta a los sistemas de control es lo que E. M. Cioran propone; no hablamos de izquierdas o derechas, de buenos o malos, hablamos de tirarnos debajo de un árbol con una ramita de pasto entre los dientes, a ver cómo el mundo se desmorona.
Piense en cualquier manifestación social, ahora pregúntese, ¿esos que se manifiestan no necesitan de lo que combaten para subsistir? ¿El revolucionario no necesita del tirano y viceversa? Cuando Hegel en su célebre apartado de Dialéctica del amo y del esclavo, menciona la necesidad que tiene, también el amo, de la alteridad, nos desconcierta un poco, pero acabamos por darle la razón. No sólo eso, a veces la oposición es la que legitima a la Tiranía. E. M. Cioran no participa de esa farsa. Él, como los protagonistas del Club de la Pelea, sólo ve cómo se desploman los edificios de lo real y le parece increíble que los demás no nos demos cuenta.

Cuando se sabe de manera absoluta que todo es irreal, no tiene ningún sentido fatigarse para demostrarlo.

2 comentarios en “Del inconveniente de haber nacido, E. M. Cioran

    1. Lo que sucede es que hice mi tesis sobre Cioran y al leer casi todos sus libros es difícil encontrar uno que sea mi favorito, pero creo que este es uno y otro (que también acaba de reeditar Taurus) que se llama Breviario de podredumbre.

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