Caperucita y el lobo

Estamos en medio de un bosque, tú eres Caperucita Roja y yo el Lobo Feroz; te cortejo, eres una niña muy linda. Te beso la boca… Meto mi lengua larga en tu boca pequeñita, hago círculos dentro de tu garganta. Muerdo tus labios. Te beso apasionadamente. Meto mi mano debajo de tu falda. Tú dices, No lobito, ¿qué haces? No lobito. No me importa, meto mis dedos, está húmedo… Recorro tus piernas tiernas con mis manos, tus muslos suaves; acaricio tus rodillas, tu ombligo, tu pubis, sin dejar de besarte. Te masturbo y espero tu orgasmo, como se espera un tren, o la olla del café. Espero tu ritmo, tu lujuria. Te enseño mi verga, está dura. No sabes lo que pasa, eres una niña inocente de repente corrompida. Te digo putita, te digo zorrita. No sabes lo que es. Sonríes. Me miro en tus ojos, el reflejo de un monstruo. Te digo, chúpala como si fuera un caramelo y me haces una mamada simple, pero me excita… Sin pensarlo dos veces, me corro en tu carita… Mi espeso semen resbala de tus ojos a tu nariz, a tu barbilla… No sabes lo que es pero lo disfrutas… Lo pruebas, estás intrigada. Luego te levanto el vestidito y meto mi cara dentro, exploro con mi lengua, subo despacio de tus rodillas a tu pubis. Beso tu clítoris. Recorro suavemente tus labios vaginales, meto la lengua zigzegeante, como una víbora venenosa en tu sexo. Me agrada, me gusta tu sabor. Ay Lobito, Ay Lobito, susurras como un ensueño. Te arqueas, espero tu orgasmo, como se espera un autobús, o la comida. Sonrío cuando viene. Me gusta inundarme de ti, Caperucita, te digo. Y atraigo tu carita para cogértela, meto mi verga con fuerza, se pone dura de nuevo en tu garganta. Se hincha, está erecta de nuevo, lista para ti. Te volteo y levanto tu vestido, dejo caer mi cuerpo sobre tu cuerpo, te cojo, duro, durísimo por el culo. Lloras, pataleas, me suplicas que me detenga. No tengo oído, sólo me interesa mi placer. Te bombeo. Te susurro al oído que eres mía, que te tengo enganchada. Muerdo tu oreja, beso tu nuca. Mi verga te está destrozando las entrañas… sin embargo la mezcla del placer y el dolor te excita, te inunda… Me corro dentro de tu culo, y me quedo un momento así, sobre ti. Paralizado. No puedo creer tanto placer, no puedo creer que sea un sueño.

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