Simpatía por el diablo

El secreto reside en poner esta canción antes de cada cita, o rumbo a la cita. Y acelerar el auto, dejando las huellas de las llantas sobre la acera de los caminos de esta vida; caminos siempre abiertos, a veces, intolerablemente abiertos. Machacar tu alma contra los pedales mientras un cigarro se quema lentamente en tus labios, casi como si estuviera ardiendo la ciudad de tu espíritu, y sus llamas te reflejaran la carcajada de un Tú que permanecía oculto. Hay Tús que la iglesia, el Estado y la superación personal siempre querrán ocultar, sólo ocultar porque saben que asesinarlos no pueden. Nuestro lado demoníaco siempre encontrará una salida, porque es nuestro lado más astuto, el más real, el honesto, el auténtico, el más inteligente y lúcido. Es la encarnación del sexo, lo virulento de la carne, la pudrición de la sangre; aceleramos porque, como en esa mala película jolibudense, si bajamos la velocidad, si perdemos la adrenalina, puede que estemos “muertos”, y estar “muertos” es peor que estar muertos. Ser zombie es fácil, volarle los sesos a todos esos símbolos zombies que nos persiguen es difícil: Resident Evil -el videojuego- nos lo enseñó. Se ocupan estrategias para volarle los sesos a todo aquello que te quiere alienar, pero no retrocedemos porque tenemos escopetas de metáforas, poesía visceral y alguna revista pornográfica. Da otro trago a tu botella de Jack Daniels, di en el espejo del retrovisor que no sirves para nada, sonríe: tienes certezas que nadie más tiene, que esto es un infierno y que en el infierno sólo el Diablo es rey, ese mismo Diablo que llevas en la sangre y que quiere provocar un incendio cósmico para purificarlo todo. Aquellas verdades que se crearon artificialmente caen, descuartizadas, ante la ferocidad del instinto natural: se abre el telón, tu pupila se dilata, tu cuerpo es pura luz. Le subes a la canción, más alto, sin importar que te detenga la policía. Y luego comienzas a cuestionarte si realmente vale la pena ir por esa tipa, hueca y superficial, esa estúpida de buenas tetas. Tal vez no, tal vez esta noche sólo quieres dejar constancia de tu ser efímero sobre el asfalto.

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