Me vendo

Mire, le traemos completamente desde otra época, a este espécimen cuya principal característica es la amargura. Esto no quiere decir que no se ría, se ríe bastante, pero regularmente de alguien más: su humor es negro y corrosivo, su crítica es destructiva y no le gustaría edificar nada porque percibe la nulidad de todo intento de progreso. Es un apasionado de las letras, pero por eso mismo tiene poco tiempo para los demás; hay noches en las que él preferirá escribir a hacerle el amor. Y habrá ocasiones, incluso, en las que usted le parecerá lo menos importante y significativo sobre el cosmos. Puede que le haga el amor pensando en otras cosas, en ciencias y filosofías, en abstracciones más bien ridículas; pensará todo el tiempo, es poco probable que pueda apagar su cerebro y eso, se lo juro, le resultará molesto.
Este docto ignorante, ama a los animales; incluso podría decirse que habrá momentos en que prefiera estar con su perro que con usted o con cualquier ser humano. Odiará la convivencia con los amigos de usted, pues él está acostumbrado a entablar diálogos que puedan dejarle algún placer; eso deja fuera al 90% de la población mundial. Él sabe que es un idiota, un cerrado y un mamón, sin embargo, también sabe que nunca podrá cambiar eso, así que sus amigos son, literalmente, cuatro personas que son tan delirantes y arrogantes como él.
Físicamente es muy alto, mide un metro con noventa centímetros; es muy gordo y feo; por eso dice que es un ogro, que es un monstruo, pero lejos de lo que usted piense, eso también es egocentrismo: lo que él quiere decir es que no es humano, no es como usted, que el humano es alguien pequeño y fácilmente aplastable. Su enorme cuerpo, empero, es inversamente proporcional a su pene: el cual parece un dedo meñique, o el pene de un niño japonés. Por ese y otros traumas, ha ido al psicólogo, pero los psicólogos han acabado por adorarlo y él ha acabado por darles terapia a ellos; los psicólogos dicen que es un niño superdotado, pero él sabe, en su corazón, que de lo único que quisiera estar superdotado está muy escaso.
Él sabe que su odio a la humanidad sólo le ha dado una enorme riqueza interior; piensa mucho, todo el tiempo, pero no siempre cosas buenas o productivas; habla poco, escucha mucha música, ve mucho cine y lee muchos libros, más por obsesión malsana que por un divertimento. Ama a los libros y si no le tuviera miedo a la cárcel, mataría por tener más libros, libros raros. Le gusta hacer pesas y boxear, (eso no lo hace más delgado, sólo más demoledor) y le gusta el fútbol pero no lo práctica, le gusta el asunto de la dirección técnica. Se dice escritor, por decirse algo. Se ha intentado suicidar sin mucho éxito.

El precio es a tratar.

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