Ojalá supieras

Ojalá supieras las ganas que he tenido todo este tiempo de llevarte a un hotel de paso y arrancarte la ropa y cogerte, pero de verdad cogerte, sin una metáfora, un giro lingüístico y un espasmo intelectual, cogerte limpia y rudamente, con mi verga ora en tu boca, ora en tus tetas, ora en tu vagina, ora en tus nalgas, o masturbarme frente a ti y veas el semen estallando por los aires, por ti, por pensar en ti, porque me gusta bastante eso…. Pensarte e imaginarte, incluso soñarte. A veces, lo confieso, me duermo con abrazando mi almohada con fuerza y repitiendo tu nombre como un mantra para que de esa manera, por una física que no logro explicar ni explicarme, pienses también en mí y sientas el deseo que yo siento por ti. También hago ese ritual porque pretendo soñarte, me gusta bastante, por las sensaciones tan realistas, porque dentro del sueño puedo sentir la calidez de tu coño palpitante, puedo sentir que me enrollas con tus piernas y me muerdes los labios y te veo gemir y te oigo gemir y te veo coger como rezando, como pidiéndole perdón o permiso a una deidad pagana y oscura, a un Dionisio moderno. Ojalá supieras que de verdad no me interesa tu amor, ni tu fidelidad ni tus compromisos, lo que me interesa es tu desnudez, lo puta que puedas ser, lo sensual y excitante que eres. Soy un egoísta, la verdad, lo sé, pero también soy sincero, lo que me interesa es tu cuerpo caliente y desnudo montando mi verga parada y gruesa, lamer y besar y morder y agarrar y acariciar y retorcer tus pezones, tus pechos, tus piernas, darte nalgadas, decirte lo que me excitas, lo putita caliente que eres mientras impacto con mis manos grandes tu culito rico. Ojalá supieras que no diré nada, ni hoy ni mañana n nunca, a nadie, acerca de lo nuestro o que se lo puedo decir a todo el mundo, en un relato, pero los lectores nunca sabrán si es verdad o mentira lo que narro, porque siempre mezclo sueños, realidad y barbarie. Ojalá supieras y sobretodo sintieras lo caliente que me pongo al pensar en ti, lo duro que me pones, lo potente que me pones, lo intranquilo que me pones, el corazón se me acelera como con un pase de cocaína, entonces escribo, vilmente escribo, no puedo hacer más, para intentar acercarme a esa zona que quisiera humedecer eternamente, no sólo con mis letras sino también con mis manos, con mi lengua, con mi verga. Y es que te la quiero clavar, en el boca y me quiero venir en tu boca y en tus pechos. Y te la quiero clavar en el coño y me quiero venir dentro de tu coño, que la perversión sea usarlo para lo que es: fecundar. Y te la quiero clavar en el culo, aunque te duela, aunque una parte de ti no quiera y otra sí, clavártela y escucharte gritar, de preferencia clavártela frente a un espejo porque me encantaría ver tus muecas primero de dolor y después de placer cuando tenga mi verga abriendo tu ojo de Sodoma, mi verga sodomizándote sin recato ni piedad ni vergüenza, mis dedos retorciendo tus pezones también con cinismo, sujetándome de tus caderas, golpeando tus nalgas, una y otra vez. Y es que no, no soy tan perverso como la gente cree que soy, pero para eso, después de entrar en confianza, sí. Me gustaría cogerte, de verdad cogerte, unas dos o tres horas, que seas mía en ese tiempo, para bailarme, para mamarme la verga, para cabalgarme, para darle el culo, para que me dejes masturbarte mientras vemos una película pornográfica, para que me dejes beber vino de tus pechos, tu ombligo y tu coño y para que me dejes inhalar cocaína de tu espalda y tus nalgas. Eso es todo, eso es todo. Ojalá supieras que me muero de ganas por verte desnuda y que eso no disminuirá mi anhelo de ti, sino al contrario, lo exaltará hasta lugares exorbitantes. Pero también quiero que sepas que si no quieres no, que si sólo quieres mis relatos y leerme, con eso me basta para estar complacido, me gusta el poder que se transmite con la literatura, la entrega, la fuerza, la pasión. Lo otro, me encanta. No te pido ahora ni nunca nada que no quieras, sólo expreso lo que yo quiero y te prometo una dosis de placer similar o mayor a la que yo pueda sentir. Hacer tus fantasías realidad, jugar con el intelecto y el cuerpo, encontrarnos con el alma y con las manos extendidas en la oscuridad. Ojalá supieras que tengo ganas de llevarte a un hotel porque es un lugar impersonal y nada es personal, sólo es pasión, sólo es naturaleza, sólo es juego. No dejaré a mi mujer ni quiero que dejes a tu hombre, eso no…. Lo que propongo es algo inaudito, es la soltura, los lobos sueltos, la locura suelta, la voluptuosidad libre, la lujuria desatada, la moral aplastada y lo libertario en cambio exaltado, la anarquía, el caos… Cogerte, otra vez, mil veces, cada vez más duro, cada vez más tupido, como un bombardero ruso, como un estratega militar y que tú me beses y me muerdas y me arañes la espalda; y cogerte en la cama, en el sillón, en la ducha, en el balcón, en el jacuzzi, sobre la alfombra, de pie frente al ventanal, de pie frente al espejo, cogerte, disfrutarte de todas las maneras posibles e imaginables, buscando combinar el dolor y el placer y es que en la mente, cuando se abren estas dos compuertas al mismo tiempo, en el cuerpo se crea una reacción de lo más satisfactoria. Quiero follarte, sí, empalarte con mi verga, pero cada embestida pretende darte la misma dosis de placer que de dolor, buscar tu orgasmo, con mis manos, mi lengua, mi verga, buscar tus orgasmos como se buscan los tesoros más valiosos del mundo. Ojalá supieras lo caliente y excitado que me pone pensar en todo eso.

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