Ella dice, yo digo

Ella dice que bailar es soñar con los pies. Ella dice que nadie la verá llorar. Ella dice que nunca lo vio llorar antes. Ella reseña la luz de la luna cada noche en su cartografía de recuerdos. Ella fue a una fiesta de quince años, bebió, comió y bailó como muchas otras veces; ella que se había doctorado en diversión, no se divirtió. El acto de bailar es una etérea delicia para ella, es como respirar, un movimiento de sensaciones en colisión. Es igualarse con el movimiento del universo, ser más que el universo; los pies son como colibrís oníricos dentro del corazón del tiempo. Ella no lo disfrutó, su actividad favorita. Ella dice que el corazón es un músculo en oferta, que si no late revienta. Ella dice que este cementerio no es serio. Ella dice que si nos pintan como unos huevones no lo somos, y que viva México cabrones. Ella nunca había visto llorar a su papá. Ella dice que su tío Marlon se fue a vivir al barrio que hay detrás de las estrellas, ella dice que a su tío Marlon le gustaba Pink Floyd y no quería ningún obstáculo para nosotros. Ella dice que el tío Marlon se sabía las coreografías de Juan Gabriel. Ella dice que nunca vio llorar a su papá, que no debería llorar, o que tal vez sí para purificar el alma. Ella dice que hay que ser optimistas, que aunque sea de lágrimas, el vaso está medio lleno. Ella es como una estrella violeta en el firmamento y sabe que vendrán noches en las que volverá a soñar con los pies.

Digo que bailar es soñar con los pies. Digo que nadie me verá llorar. Digo que sólo tiene derecho a ser arrogante el que tiene con que defender su arrogancia. Digo que nadie es tan bueno como yo. Digo que nunca había visto llorar a mi padre. Digo que Marlon murió y yo toqué “Imagine” en la guitarra para decirle adiós. Digo que no le he llorado nunca a Marlon después de eso. Digo I wanna be your wolf. Digo que puedo explicarlo todo. Digo que el cine de arte me aburre y prefiero una película comercial. Digo sí por favor, sin salsa, Dios no existe, el amor es una mierda, el fuego es la única realidad en este mundo de cenizas. Digo que siempre amé bailar y ahora bailo como un autómata; ya no existe lo etéreo, el sueño, la narración fantástica. Mis adentros son un desierto, también digo, soy como un cactus moviendo los pies. Digo que nunca había visto llorar a mi padre, me quedo a su lado como un perro fiel. Sólo así sé querer, como perro fiel. Me quedo mirándolo, abrazándolo, me quedo sin decir nada. No digo nada, tengo un amplio vocabulario y ninguna palabra se asoma. Digo que bailar es soñar con los pies, que ahora es pesadilla. Digo que nadie me verá llorar.

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