Deshojo

Deshojo lentamente la tarde, las miradas caen inertes al piso. Igual que las hojas mis ideas se dejan acariciar por el viento. Te pienso. Tus piernas largas y tus tacones altos; lo impenetrable del silencio, los lugares lejanos a los que alguna vez aspiramos pisar. Tu mirada retadora, mi mano en tu pubis. Esa nostalgia. A veces quisiera que me sintieras dentro de ti e inocularte todos mis demonios y despedazar contra tus nalgas todos mis miedos. Jugar a ser el Dios de tu boca, el laberinto de tu espalda. Hacer de tu cuerpo un crucigrama y resolverte con mi lengua todos los caprichos del entendimiento humano. Deshojo la tarde y nada pasa y pasa todo, tu recuerdo llega desde todos los puntos del universo cabalgando. Te deseo. Tus pechos dormidos y tus caderas altivas, lo enigmático de los verbos que te rodean como una aura perversa y mágica a la vez. Eres la belleza, el principio.

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