Dos ausencias en un frasco

Ella se miró en el espejo; el espejo estaba vacío. Supo que estaba en el nirvana. Supo que estaba en una Nada, una sensación de bienestar, un éxtasis sin materia. Así que su espíritu, después de tanto tiempo, cayó dentro de su cuerpo. La caída fue un evento cuasieterno. La visión estaba desnuda; su cuerpo también. Los pequeños pechos, con los pezones perforados, estaban erectos … Continúa leyendo Dos ausencias en un frasco

El chofer

Las miradas cruzadas, como enmarañados caminos de signos y símbolos, triadas de un deseo que nos inventa. Las miradas deslizándose quedito. Las miradas chocando, a través del espejo, como Carroll nos enseñó. Un ajedrez de guiños, un camino de amapolas de mi pupila a tu pupila. No quito las manos del volante, me aferro a él como aferrándome a la poca razón que me queda. … Continúa leyendo El chofer

Entrañas del fuego siemprevivo

Estamos en las entrañas de un fuego siemprevivo como Heráclito dijo, principio cósmico de concupiscencia insurrecta, alto mando de un corazón que late ángeles sádicos. Te veo hermosa y plena, con las piernas apretando hasta la última gota de mi ser. Tus pechos erguidos en la lujuria que hace de la música un capítulo en la enciclopedia de las perversiones. Eres música, arte que deambula … Continúa leyendo Entrañas del fuego siemprevivo

El agua cae

El agua cae lentamente lamiendo las piedras del río. Una cascada, pensé. Imaginé inmediatamente una especie de divinidad esculpiendo sombras en las puntas de las piedras, e imaginé a las piedras, estoicas, recibiendo el chorro de agua en el golpeteo incesante de la cascada. Uno piensa en esas cosas cuando ha caminado más de diez kilómetros sin encontrar agua. Estaba acampando con mi novia y … Continúa leyendo El agua cae