La gabardina

Traes una gabardina; debajo, como un secreto divino, unas bragas negras con ligueros que sólo hacen más delirantes tus piernas largas. La vida entonces, como la fotografía tomada a la sombra del silencio, es buena, profunda y diferente. Yo sabría después que tus uñas están pintadas de rojo, el movimiento de tus tacones me estremece hasta las entrañas más recónditas. Abres las piernas y te … Continúa leyendo La gabardina

Confesión en la Iglesia

— Dime tus pecados, hija mía. — Mis pecados son directamente proporcionales con mi belleza. Ni siquiera recuerdo cuántos o cuáles han sido. — Entonces usted merece, primero, una ración de azotes. Tendrá que ir a mi oficina con un vestido cortito, floreado y huaraches. Levantará su vestido hasta la altura de su cintura y se inclinará sobre mi escritorio a esperarme. — Y dígame, … Continúa leyendo Confesión en la Iglesia